Diario
Querido
Diario, me gustaría que me discernieras la duda que tengo. ¿Mi relación con
Core qué es? ¿Un amor verdadero? O ¿un amor imposible? No me considero ningún
soñador que basa su vida en amores inalcanzables de actrices con las que me
separan miles de kilómetros. Reconozco no obstante que algunas mujeres de la
lejanía han inspirado deseos y poesías en mí. Dime Diario, ¿la vida es una
especie de puzzle en el que cada pieza es uno de esos amores que he tenido?
Pero si dicen que la base de la vida es el amor, ¿a qué amor hacen referencia?
¿A los amores posibles o a los imposibles? ¿A los amores verdaderos o a los
fingidos? ¿A los amores gratuitos o a los pagados? Schopenhauer dijo que “El amor es el fin último de casi todo
esfuerzo humano”. Siempre digo que “No
pidas…no te lo vayan a conceder” por eso pedí el amor de Core y me lo
concedieron, quizás deba completar la frase añadiéndole algún calificativo más
para no dejar tan abierta la
cuestión. En mis viajes conocí a actrices que son admiradas y
deseadas por miles de hombres y puedo decirte sin temor a equivocarme que la
cercanía descubre las imperfecciones de lo que, visto de lejos, parecía
perfecto. Alguien dijo “Lo imposible,
aunque lo pueda ser, no es conquistar el objeto amado, sino conseguir que, una
vez conquistado, resista, que siga siendo hermoso y deseado”. Core y yo
tenemos un amor apasionado, que surge de la espontaneidad pero que a estas
alturas no puede ni debe fundirse en la creación de una nueva vida. Sin embargo
ese aspecto que debería añadir libertad a la relación, nos encadena y aleja.
Busqué a Core en infinidad de lechos y cuando la volví a encontrar me di cuenta
de la cantidad de sucedáneos que tomé, hasta que conformándome con uno de ellos
me encarcelé en una relación de continuos reproches e incomunicación. Querido
Diario, supongo que bien podrías añadir a mis apellidos el calificativo de
“casanovista” por haber buscado incesantemente el placer en cuerpos diferentes
y embarcarme en aventuras como lo hacía en las rutas comerciales en una
sintonía deseo-satisfacción.